23/4/13

Resbalando en tus labios curvados que esconden una sonrisa, me olvido de mis problemas.
Bailo una y otra vez en tu boca, divina tentación.
Y me enriedo en tu pelo, dulce armonía enmarañada, y me pierdo en tus ojos, malditas estrellas en esta oscuridad.
Tu música febril me ahoga, pero ese ahogo es tierno y cariñoso, como las manos de un niño.
Me pierdo en tus manos, caricias juguetonas van y vienen.
Y sos vos y vos y vos, y otra vez me olvido de quién soy.

1 comentario:

Nicolas Fazio dijo...

Tu carta me llega como el sonido
algo distante y cálido
el instante de esta epístola sedienta
estas palabras tuyas se abren como la granada madura
se tuercen entre vaporosos sueños
y desaparecen
entre esos insomnes rituales
entre esas perpetuas caricias.